Editorial de la Despensa de Málaga :: Gastronomía de Málaga
El Embajador, Señor Queso
Junto con el vino, el queso ha sido desde siempre una de las especialidades más efectivas a la hora de publicitar una localidad o una comarca. En este sentido, pocos son los alimentos que consiguen romper fronteras de la manera en que puede hacerlo un buen queso, hasta el punto que sus nombres toman una verdadera carta de soberanía en nuestros paladares y en nuestro vocabulario gastronómico. Palabras como “brie”, “cheddar”, “gouda” o “roquefort” ya significan queso sin necesidad de más explicaciones pero, ¿cuántos buenos quesos – que los hay y muchos- de nuestro país somos capaces de nombrar? Iniciativas como la Feria del Queso Artesano de Teba nos ayudarán a conocer bastantes de los mejores quesos nacionales y también a familiarizarnos con la producción local malagueña, un sector en claro despegue, con mucho donde elegir y una calidad fuera de toda duda.
El queso y el vino siempre han viajado mucho ya que echar medio queso a las alforjas o una buena provisión a la bodega del barco representaba tener asegurado un bocado energético y saludable durante muchas jornadas de cualquier ruta. El queso ya es, de por sí, casi una conserva y el paso del tiempo, en la mayoría de sus variedades, se convierte en un valor añadido de sabor y cualidades.
Por otro lado, el queso es, además, un resumen gustativo de la zona en que se produce al reunir entre sus posibles ingredientes muchos de los sabores que caracterizan a un entorno. Por un queso sabremos si el ganado más típico de una región es el caprino, el bovino, ovino, etc., si son áreas secas o húmedas, cuáles son las hierbas aromáticas que más abundan por los alrededores y hasta las inclinaciones culinarias de sus habitantes. El queso es, en resumen, un embajador que siempre es bien recibido y con una tasa de penetración y aceptación en cualquier mercado muy alta.
Este dato no se escapa a sus productores ni a las autoridades locales, habiéndose logrado en estos últimos años un verdadero empuje desde las instituciones para el crecimiento del sector quesero como motor de desarrollo industrial, e incluso turístico, de cualquier región.
Artesanos del paladar
Citas como la que se celebrará este próximo fin de semana en Teba nos dan una muestra clara de este necesario interés por una industria que se mide por su calidad, no por la cantidad de su producción. Muchas de estas marcas o denominaciones de origen no son las habituales que vamos a encontrar en los lineales de una gran superficie – a pesar de que esa tendencia se va revirtiendo dada la fama que han adquirido algunos de estos productos- pero la oferta de los quesos artesanos no hay que enfocarla solo como un contenido gastronómico sino como una muestra de riqueza cultural de una comarca, algo que está muy íntimamente ligado al desarrollo del tejido industrial y social. Y es que, a veces, un buen vino, o, como en este caso, unos buenos quesos artesanales son la mejor publicidad para poner una comarca en el mapa.
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